BIENVENIDOS A

Esperar 30 segundos para que cargue el archivo. Gracias

GRACIAS POR TUS VISITAS.

Image and video hosting by TinyPic

MARCOS PARA PhotoScape

Image and video hosting by TinyPic
Image and video hosting by TinyPic
Image and video hosting by TinyPic

viernes, 28 de marzo de 2014

¿Sabías que dormir poco está relacionado con la obesidad?

En ciencia es bien conocido que la leptina y la grelina son dos de las hormonas implicadas en la regulación del apetito. De cara a la obsesión generalizada por no engordar, la primera sería la hormona ‘aliada’, dado que causa la sensación de saciedad y ayuda a quemar grasas, mientras que la segunda sería la ‘enemiga’: es responsable de la sensación de hambre y promueve la ingesta de comida.


 Cuando duermes poco se producen diversos desequilibrios hormonales y uno tiene que ver con esta pareja y sus contrapesos. Después de una mala noche disminuye la leptina (producida por el tejido adiposo o graso) y aumenta la concentración de grelina (sintetizada sobre todo por las células estomacales) en el organismo, por lo que puedes tener más hambre que después de una noche en la que hayas dormido a pierna suelta. De hecho, un estudio publicado en la revista Nature Communications señala que privar a la gente de sueño por una noche aumenta los antojos de comida ‘basura’.


Así, en contra de la presuposición de que las personas insomnes se quedan cada vez más flacas, la falta de sueño puede conducir a un aumento de peso a largo plazo. Tanto es así que se ha relacionado la disminución de las horas que dedicamos a dormir con la obesidad.


Como explica el catedrático de Fisiología Humana Francisco Javier Cudeiro Mazaira en su libro Paladear con el cerebro, durante las últimas décadas la duración del sueño nocturno se ha reducido en paralelo al aumento de la obesidad. En 2008, la encuesta realizada por la National Sleep Foundation reveló que los adultos estadounidenses duermen un promedio de 6 horas y 40 minutos entre semana y 7 horas 25 minutos los fines de semana. En contraste, el promedio en 1960 era de 8,5 horas. Así, en menos de 50 años ha habido una reducción de la duración del sueño de 1’5-2 horas.


A las alteraciones metabólicas y endocrinológicas que produce la privación o falta de sueño, hay que sumar que si no duermes, sentirás somnolencia durante el día, y en ese estado tendrás muchas menos ganas de realizar actividades físicas. Este mayor sedentarismo también multiplica las posibilidades de ser obeso. ¿Alguien conoce algún estudio que señale beneficios de dormir poco? Por consolar a lectores y lectoras insomnes…


Otros blogs que te pueden interesar.



Image and video hosting by TinyPic

No hay comentarios:

Publicar un comentario